Contemos cuentos de verdad

Contemos cuentos de verdad
los enanitos invaden tu salón

martes, 4 de diciembre de 2007

La pulcritud francesa


París je t´aime, la ciudad de las luces y el amor, la torre Eiffel y repito la torre Eiffel..... Este emblemático edificio perdió toda belleza para mí cuando en vez de alzar la vista hacia el cielo, como haría todo turista, mis ojos frenaron en seco al observar la fuente que se encontraba a unos metros.

Recuerdo que era un día de un calor insoportable, todos los "guiris" paseaban rosados y sudados a mi alrededor. Unos se abanicaban con un folleto turístico, otros se refrescaban en la fuente. Y fueron precisamente estos últimos los que provocaron en mi ser un sentimiento repulsivo. Siendo una niña de corta edad, como lo era yo con cinco años, quise al igual que mis semejantes, sumergirme en aquel agua. Me quité los calcetines, remangué mis pantalones y cuando ya me disponía a introducir uno de mis piececitos en la fuente, mi madre apretó y tiró de mi mano para detenerme. Entonces entendí por qué lo hizo al mismo tiempo que me llenaba de espanto. Flotando, pero sin la inocencia de un barquito de papel, se hallaba un excremento humano navegando a la deriva.

Vete a París y te enamorarás.